LA CHINCHETA. El Nacionalismo, mirando...
El Nacionalismo Canario lleva años mirándose de reojo, intentando eso que algunos llaman reunificación, que más allá de buenas intenciones y de una comisión de seguimiento, artificial, “bien queda”, para echarse un puchero (no se reúne desde la era del pleistoceno), se ha quedado en nada.  

En lo general, NC, vive inmersa en sentimientos encontrados: su nacionalismo “progre” de izquierdas y formar parte del Pacto de las flores, donde eso del nacionalismo protestón, no gusta al socio principal, el PSOE. CC vive pendiente de un Congreso, que hará líder todopoderoso a Fernando Clavijo, y de consultar día tras día el manual de supervivencia en la oposición.
Quevedo y Oramas, Nacionalismo mirando...
En lo particular, la buena relación personal (que no política) entre Ana Oramas (CC) y Pedro Quevedo (NC), ha quedado diluida a la hora de apoyar en Madrid al Gobierno del Estado. Oramas, crítica y contundente. Quevedo, bravucón de boca chica y acariciando la Rosa (PSOE). La poca, nula o inexistente relación entre Román Rodríguez (NC) y Fernando Clavijo (CC), se enmarca en aquello de que, en gallinero, solo puede haber un kíkere.  

Y con este nacionalismo mirándose, llega el que los observaba desde la esquina, el presidente Sánchez (PSOE) y dice que no quiere autonomías "de primera y de segunda", pero a la vez firma un acuerdo bilateral sobre endeudamiento con el País Vasco. Algo que viene pidiendo Canarias desde hace meses y ni caso. Desde luego ahora me explico porque le aplauden sus teleñecos. El tipo las cuela por donde sea.

Susurros de amor, al son de que la recuperación (tras el Covid) sea “inclusiva”. Pues a Canarias, con el paro más alto de España, la cesta de la compra más cara, y los sueldos más bajos del Estado, entre otras “maravillas”, no sé dónde la van a incluir. En el AVE parece que no, mas bien en un vagón de tercera. Y el Nacionalismo mirando.

“Tienen que estar todas al mismo nivel, con las mismas oportunidades, porque todos merecemos esa igualdad de oportunidades”, cantaba Pedro Sánchez tocando la mandolina con su coro de 22 ministros, mientras los tenores vascos cantaban el “Aleluya” con sus peticiones concedidas. Todo un himno a la igualdad que debería hacer despertar a muchos nacionalistas aletargados. La alarma está sonando, toca despertarse...




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