LA CHINCHETA. Pedro “Hannibal” Alfonso
Siempre pensé que era muy difícil escribir sobre tus enemigos. Al final, con los años (ya me lo dijo un buen maestro mío y gran articulista), te das cuenta de que lo realmente difícil, es escribir de tus amigos. Todo te parece poco y siempre crees que es mucho. Mi amigo Pedro Alfonso, hombre de Economía, hasta hace dos días presidente en funciones de la Zona Especial Canaria (ZEC), dejó el cargo para volver a su Casa, de la que vuelve a ser Secretario General, la Confederación de Empresarios de Tenerife (CEOE).
Yo no sé por qué carajo, pero siempre que tenía un problema,
por allí aparecía Pedro.
Parece que los huele.
Pedro sacaba
su puro, lo encendía, te miraba como el que mira al Ratoncito Pérez, y luego se llevaba el
diente para traerlo de vuelta, a modo de solución a tu problema. Pedro, lleva en su mano
una baraja con triunfos basados en su experiencia acumulada, en su capacidad
para escuchar y sobre todo en algo que no abunda: la eficiencia. Y no sé como
diablos, pero casi siempre gana la timba...
En este mundo loco y perdido, donde la amistad brilla por su
ausencia, es raro encontrar especímenes como el Sr. Alfonso, querido y casi amado por
políticos, empresarios y Medios de Comunicación. Algún dia, encontraré su lado
oscuro, si es que lo tiene claro. Este hombre, sí que se aplicó bien aquello de
que “la vida te dará los besos que tú puedas dar”.
Pedro, tú que fuiste Director General de Economía
del Gobierno de Canarias,
jamás pensaste en Economía a la hora de la amistad. Tener un buen amigo, es
tener un tesoro, tener a Pedro
es algo más que un tesoro. En otra vida debió ser el coronel John “Hannibal” Smith, del equipo A, “si se
lo encuentra y tiene problemas, tal vez pueda contratarlo...”. A éste,
ni contratarlo, se aproxima a una ONG...
Su oficina, la de siempre, la de la CEOE, (me va a matar
por esto) está en la Rambla de Santa Cruz, allá al final. Si necesita calma empresarial,
laboral, análisis y estrategia, allí estará D. Pedro Alfonso, cual patricio romano, repartiendo
Economía de la buena. Ya me decían ayer, que hay cola para verle...
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